Relato del Freljord: LA LEYENDA DEL REY LOBO/ PARTE XIV

Tras aquel extraño desbande, Eyra se había dedicado a buscar al joven lobo por todo el bosque, mas no encontró nada mas que soledad. Una soledad que la acompaño hasta la noche. El bosque que se extendía ante ella, era como un páramo desolado, los arboles parecían emitir un crujido extraño, y la curandera los miro extrañada. Era si aquel bosque estuviera cantando una salmodia melancólica, era como si los arboles estuvieran cantando. Desesperada por todo aquello se dirigió directamente hacia el campamento con la esperanza de encontrar a Thenglir y explicarle lo ocurrido, pero para su sorpresa se había encontrado con Gnauril. La anciana ex matriarca le había preguntado el propósito de su visita a lo que Eyra se vio obligada a responder con la verdad y nada mas que la verdad. --- ¿De modo que se perdió en el bosque?--- Inquirió Gnauril. --- Yo... Fue mi culpa.... No bedi dejar que las emociones me dominaran. Gnauril negó con la cabeza, acto seguido le hizo un gesto a la curandera para que se calmara. Sin embargo, había en sus ojos una mirada llena de reprimenda. --- Esta haciendo mal su encargo, Eyra. Esta vez, iré yo sola a buscarlo. No quiero que me sigas. Eyra asintió y luego mirando alrededor de la yurta de Gnauril se percato de que Thenglir no estaba en la yurta y luego, no pudiendo aguantar la curiosidad. --- Disculpe que la importune, gran madre Gnauril. La anciana se volvió para mirar a Eyra. --- ¿Que ocurre Eyra? --- ¿Su hija? ¿A donde se dirigió? ---Mi hija se dirigió a los témpanos de hielo; dijo que quiere cumplir una promesa que le hizo a una mujer en el bosque, en este preciso momento esta traendo el cadáver de la madre de aquel joven lobo. Quiere darle un buen entierro. Eyra frunció en ceño sin comprenderlo del todo. Mas bien, habían muchas cosas que no comprendía. No comprendía de donde habían sacado a aquel joven salvaje. No comprendía el cambio de actitud de Thenglir, no comprendía nada de nada. --- Sabe algo gran Gnauril, la nueva Thenglir que vi esta mañana.... Era muy diferente a la mujer pedante y arrogante que conocimos en el principio. ¿Que cree que halla pasado? Gnauril sonrió como una madre orgullosa. --- No lo se, pero si de algo estoy segura es que..... Muchas cosas se han vuelto raras en la tribu desde la llegada del joven lobo. Es mas, creo que su llegada y la muerte de la loba blanca han cambiado de lleno la actitud de mi hija, no se exactamente que fue lo que ocurrio en los témpanos, pero... Lo que sea que le halla pasado... Me siento agradecida. Eyra asintió con una sonrisa. --- Thenglir sera una buena matriarca. Lo presiento--- Dijo Eyra con tono deliberado. Gnauril solo se limito a asentir y con una sonrisa se retiro de su tienda. ------------------- Ya habían pasado 2 horas. Gnauril se encaminaba hacia los baldíos. Los baldíos eran montículos de hielo de donde surgía el río Rackenflag que se conectaba a las demás corrientes heladas era por así decirlo, el segundo inicio de una de las fuentes de agua en el norte helado. Y que por pura suerte había caído a manos de La Garra Implacable. Está era la razón del por que Sejuani y los sacerdotes ursinos habían querido amalgamar a la tribu. Esta fuente de agua podía abastecer a una tribu por años, milenios y decenios. Gnauril, quien con su finísimo instinto había captado aquello, había logrado advertir a su hija sobre el peligro de aliarse con la Garra Invernal. Sobre todo con los chamanes ursinos. Sin embargo, sabía que aquella paz en la tribu que le había heredado a su hijano sería para siempre; en algún momento la Garra Invernal atacaría, por desgracia para la Garra Invernal, sobre todo para los osunos de la matriarca Sejuani ningún osunos podría atravesar en Río sin morir antes de intertarlo. El río de Rackenflag era tan helado que que el solo contacto con este ya era un suicidio. Los osunos que habían intentado ingresar habían muerto congelados y sus cuerpos habían sido arrastrados por la corriente para perderse en una sacudida infrecuente, chocando contra las rocas hasta terminar en cualquier parte del Freljord. Gnauril sabía que aquel río era una gran defensa. Sin embargo le preocupaba el puente. El puente había sido construido por su madre la gran Aesith, quien con mucho esfuerzo y sacrificio había logrado formar un pasaje hacia el otro extremo del río y proporcionado una vía segura para todos los viajeros y extranjeros que quisieran aprender sobre los viejas costumbres que según se dice el Rey Lobo les había dejado a la tribu, pero por supuesto eso había sido hace mucho, muchísimas tiempo. Ahora nadie quería aprender, nadie quería escuchar la sabiduría de un mito olvidado. Sin embargo, Eyra había sido una excepción. La mujer había llegado de joven, y ya ha sus 17 años había querido aprender todos los secretos de la medicina tradicional. Eyra era una gran aprendiz, recordó su primera enseñanza, recordó como ella la gran Gnauril le había enseñado los secretos de las plantas y como buscarlas, los nombres, las formas y las estaciones en las que se debía usar una planta en específico. La gran curandera de los Garra Implacable era por mucho la mejor de todo el Freljord, lo que la magia de los sacerdotes escarchados, peregrinos de la Guardia Helada y pregonadores de la gran Señora de Hielo, Lissandra, no podía curar. Eyra podía, aunque eso requiriera de tiempo. El arte de la curación tradicional era regalo del rey lobo o eso era lo que le decía el viejo Floki, entonces como si recordara una experiencia del pasado recordó las palabra del anciano: "Que todos teman al Señor del invierno y la ruina, pues es el verdugo, el azote y la muerte es. Que todos respeten la sabiduría ancestral del rey lobo, pues hombre y dios es, que todos le teman al verdugo del Freljord, pues la ira y la furia encarnada es. La furia de un dios, la ira de un lobo, la nobleza de wulfen." Era extraño... aquella fue la primera vez que recordó algo con tanta claridad. Gnauril había empezado a creer que la aparición de aquel joven lobo no solo presagiaba un cambio para el Freljord, sino para su incontrolable hija, en dos días referentes a su encuentro y lucha con aquel joven salvaje Thenglir había cambiado, no solo en actitud, sino en carácter. Era ahora, en los momentos mas importantes de la historia de la tribu cuando su hija estaba comportarse como una líder echa y derecha, y como una mocosa arrogante, muy similar a la matriarca Sejuani de la Garra Invernal. Sin embargo quedaba otra cuestión: ¿Como lograría Eyra, la curandera de la tribu anexionar a aquel joven salvaje que tantos problemas le estaba dando? Educar a un joven, eso era lo difícil. Educar a un joven. "Bueno, solo me queda tener fe." Pensó Gnuaril mientras miraba una huella humana en la nieve, al tiempo que se agachaba para tocarla con las yemas de los dedos. Gnauril frunció el ceño. "Esta cerca." Volvió a pensar mientras miraba de derecha a izquierda. Y entonces con un finísimo instinto y una aguda percepción auditiva pudo captar en sonido de un gruñido, seguido por el familiar sonido de algún ser comiéndose a otro ser; "Uhm... Se puso a cazar, la sangre es reciente" Miro la sangre roja y empezo a seguirla. Aquel rastro de sangre le estaba dando el camino a Gnauril para encontrar lo que había estado buscando, cruzo una serie de matorrales y ahí lo encontró. El joven lobo estaba con un conejo en la boca, el animal estaba con el cuello desgarrado y muerto, el joven salvaje le había cortado la yugular y empezaba a comerlo. Sin embargo, se detuvo cuando vio a la anciana. ---¿Asi que estabas aquí? El joven salvaje miro al conejo muerto y luego a Gnauril, tenia en el rostro una expresión furiosa. ¿QUIEN DEMONIOS ERA AQUELLA MUJER? --- M...... Mi....Mi... P....prrerer... Pras... Alimento. Gnauril sonrió y se movió cautelosamente rodeando al joven salvaje cogió algunas maderas secas tiradas en la nieve y empezó a reunirlas. --- Tranquilo, no soy tu enemiga. El joven salvaje, aun con el conejo en la boca la miraba fijamente, escrupulosamente, atentamente; quiza estaba sopesando el momento de lanzarse a por el cuello de la anciana y devorarlo, pero algo en el interior del joven salvaje le decía que atacar a esta anciana no seria muy prudente, así que solo se dedico a observarla con cautela, al tiempo que gruñia y le mostraba los dientes filosos. Gnuaril se preguntaba si aquel joven salvaje habria nacido con aquellos dientes o el mismo se los había hecho; por supuesto no podría preguntarle su origen, quizá era posible que aquel joven habria vivido toda su vida desde bebe con aquellos lobos gigantes y era ahora, justo en ese momento cuando empezaba a interacctuar con personas. ---T... Tu... No ser.... Familia. Gnauril sonrio. --- Vaya veo que has aprendido a hablar. ¿Seguramente ya te cruzaste con otras personas antes de cruzarte con mi hija? --- Per.... Per.... Perso....so....nas Gnauril asintió, le sorprendía la facilidad con que aquel joven captaba las palabras. --- Así es, personas.... Otras tribus.--- Esta ves empezó a hablar con mas lentitud, mientras encendía una fogata improvisada. Cuando el fuego se encendió el joven salvaje retrocedió, pero habai algo en aquel fuego que quisiera estar cerca de el. Era..... Acogedor. Con sigilo se acerco al fuego, encontró su lugar perfecto y se sento justo delante del fuego y de Gnauril. --- Trff.. Trijhs...Tribus, he visr... visto .... Tri... Tribus. --- Si, tal vez te cruzaste con alguna otra tribu aparte de la mía y te percataste un parecido entre ellos y tu. Quizá escuchaste..... --- Ho... Hombres.... Que.... se transfo.... forrth....forman en .....en osos.... Manada.... Mataba.... Ho.. hombres que se transformaban en ... en... en o... osos Madre ... Madre.. s...ss.....s....se... los ....comía.... vi... vi...vi..vos.... Nostros.--- gruño cuando no pudo decir aquella palabra con exactitud.--- Mata... Matabamos... hom... hom.. hombres.... oso. El joven lobo gruño otra vez, le había costado decir todas esas palabras, le había costado muchísimo, casi se sentía exahusto. Inhalo y exhalo como si hubiera hecho ejercicio, pero luego intento relajarse. --- Osunos. Ustedes mataban osunos. --- Le ... Le... aran... arran..que, la cabe...za a uno de ... de .... esos... osos, mi... mi... mi ... hermano....Fe... Fenrrr..rrrr...rrrir, ma.. mato a uno de ... de los que llevaban.... masca..mascara ... de...de..de ....cier..ciervooooo. Gnauril fruncio el ceño, cuando habia aprendido a identificar a un hermano, como y quien le había enseñado. --- De modo que dieron con una comitiva que se dirigía.....--- En ese momento, Gnauril se percato de que la Garra invernal había enviado a sus osunos y a algunos sacerdotes ursinos para eliminar a la tribu al completo, quiza tras acabar con la tribu Sejuani tomaría lo importante y extenderia su territorio _"La matriarca de la Garra invernal no es idiota, para no sucumbir ante el espíritu del oso envió una comitiva para acabar con nosotros en vez de ir ella personalmente.... Eso explica muchas cosas."_ --- No... No es Ju... justo. Gnauril se quedo sorprendida, había estado tan sumergida en su nuevo descubrimiento que había olvidado por un instante que aquel joven estaba ahí con ella. El joven lobo tenia un matiz.. Extraño, había una expresión de absoluto dolor en su mirada. La ex-matriarca tenia que hacer algo, decir algo, pero por primera ves en su vida no se le ocurría ni media. Aquella y solo aquella vez fue la primera ves que se sintió frustrada por no saber como consolar a un jobven que estaba pasando por un momento difícil en su vida. Echo un suspiro, miro el fuego, luego miro los arboles, todo esto en 1 minuto. Luego se acerco cuidadosamente al joven salvaje, se sentó a su lado y noto que aquel joven estaba llorando. --- Hay muchas cosas que no lo son. Hay muchas cosas que no son justas, y muchas de ellas aveces son crueles: nos lastiman por dentro y por fuera. --- Tu... tu hija......uh..uh....es una asesina. Se sorprendió de que aquel joven apenas analfabeto dijera palabras un tanto hirientes. Sin embargo, solo se limito a resoplar. --- Mi hija, Thenglir cometió errores y el peor, quizá, fue matar a esa manada de lobos. Se que nos atacaron por carne y suministros, pero..... No.... Creo que no hay peros en esto. Mi hija de niña fue muy pedante, siempre quiso mostrar su superioridad ante todos, mostrar que era digna. --- Gnauril sonrió y el joven lobo la miro un tanto extrañado. Claro aquel chico si le entendía, pero no sabia formular bien las palabras, ese, ese era el único problema .--- Creo que el cruzarse con tu manada y contigo, la cambiaron, si no para mal, si para bien. Por eso te lo agradezco. Yo se, que te hicimos daño y ese daño quizá no se pueda reparar, pero déjanos que almenos redimamos nuestro daño, deja que te convirtamos en alguien mas grande de lo que ya eres. El joven lobo solo se limito a mirarla había una expresión de cierta reticencia, pero al final pareció asentir. --- Hoy lastimaste a Eyra, pero ella lo pasara por alto, te perdona--- Gnauril lo miro con agudeza cuando se percato de que el joven lobo gruñía ante la mención de la curandera.--- Se que no te agrada, pero Eyra es buena persona. --- Ell.. Ella n...no qui..quiso que comiera. Gnauril miro al joven con cierto aire juzgador, pero al cabo de un rato sonrió. --- Esos Elnuks eran ajenos, no le pertenecían a Eyra, pudiste haberla metido en problemas y tu pudiste haber acabado asesina o mucho peor ensartado por una lanza. Eyra solo actuó como cualquiera, actuo con prudencia, se que estabas frustrado por como actuó, pero debes entender que no toda tu vida vas a vivir así. Quizá algún día con el tiempo puedas formar un lazo con ella, sino maternal, si de amistad. De eso se trata todo esto, se trata de formar lazos, algunos de amistad, otros de fraternidad y otros de amor. Trata de entender a Eyra y a su hija, vinculate con ellas, haz que ellas sean tu mundo y tu el suyo. Muestrales que este mundo salvaje también tiene cosas que ofrecer y deja que ellas te muestren que el mundo humano también tiene cosas que dar, te digo esto, por que, habrá un día en el que no tendrás a nadie y te sentirás solo y créeme que aquellos que viven en la soledad, viven con odio en su corazón. Gnauril se levanto, el joven lobo aun seguía mirando el fuego, pero cuando la ex -matriarca se levanto, esta le tendió la mano. --- Ven, ya es hora. Ademas, mañana enterraremos como es debido a tu madre. El joven lobo se percato de pronto que se refería a la venerable loba blanca y como un niño que tiene vergüenza de mostrar sus lagrimas y dolor, lloro en silencio y mientras lloraba en silencio Gnauril lo abrazo como a un hijo que hubiera sufrido una perdida terrible y fue entonces cuando el joven lobo dejo caer aquel muro de voluntad lloro abiertamente. Pues el dolor es dolor y el dolor había que compensarlo con amor. Y gracias a ese gesto Gnauril pudo descubrir el sendero de nobleza y gracias a ese abrazo el joven lobo pudo descubrir el sendero del amor, a pesar de muchas cosas, lo descubrió y así como cuando estuvo con su manada pudo sentir el calor y la cordialidad de su familia en ese abrazo. Y así la noche transcurrió, ante la mirada silente de la luna y ante un viento suave como la briza de un nuevo amanecer.
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