Premonición II Tregua

[(https://vignette.wikia.nocookie.net/leagueoflegends/images/f/fe/Anivia_Poro.jpg/revision/latest/scale-to-width-down/800?cb=20160207181054)] Y Después de Mucho tiempo volvemos con este relato especial dividido en tres partes (El mensajero, el prisionero y Anivia) que es la continuación de este otro. https://boards.lan.leagueoflegends.com/es/c/creaciones-de-la-comunidad/oJkwxdqh-premonician-el-retorno-del-elegido Pero antes el link del epilogo de la última saga. https://boards.lan.leagueoflegends.com/es/c/creaciones-de-la-comunidad/njIxInBF-mas-alla-de-las-sombras-2-epilogo **Premonición II Tregua** **El Mensajero** **Freljord-Otoño** **Principal Asentamiento De La Garra Invernal** Un mensajero viaja a toda velocidad montado en un Elnuk hasta llegar al edificio central, el bárbaro desmonta rápidamente e ingresa mientras su bestia de montar es atendida por uno de los guardias. La vieja puerta del salón principal rechina mientras el mensajero ingresa a toda prisa llamando la atención de los guardias que se acercan a interceptarlo. El hombre retira su capucha mostrando su rostro a los hombres y los dibujos de la tribu a la que representa. Los guardias se detienen de golpe y escoltan al mensajero hasta el final del recinto donde una reunión se está llevando acabo. El consejo de ancianos discute mientras sentada sobre su trono y observando de manera silenciosa se encuentra la reina, la mujer bárbara desvía su mirada hacia el mensajero quien acelera su paso al ver que la está observando. Los pasos del mensajero llaman la atención de los ancianos quienes guarda silencio mientras le abren paso hasta la reina quien se encuentra acompañada de sus lugartenientes. El bárbaro se inclina en señal de respeto mientras muestra la carga que porta en su bolso de piel. Es el cuerpo de una extraña criatura, uno de los guardias lo toma y se le acerca a la reina mientras los ancianos lo rodean para observar mejor. Parece un brazo pero cubierto de pinchos, tan filosos como la punta de una estaca de hielo puro y de él se desprende un hedor tan pestilente como el de las cloacas de Zaun, de pronto este reacciona y se agita hiriendo al guardia quien lo deja caer al suelo. El otro guardia sustrae su hacha y parte a la criatura la cual perece después de agitarse unos segundos. _-Ese solo es uno que acaba de nacer. _– Menciona el mensajero antes de volver a guardar silencio. _-¿Qué clase de bestia ha invadido nuestro territorio? _– Pregunta un anciano. _-No lo sabemos. _– Contesta uno de los lugartenientes. –_ Pero ya han arrasado uno de nuestros asentamientos y esta cosa y el mensajero es lo único que tenemos. -Cuéntanos que ha pasado. _– Menciona otro anciano. El mensajero da inicio a su relato y lo que vio mientras todos escuchan en silencio, hasta que al finalizar deja a todos en silencio. _-¿Qué podemos hacer? El invierno se acerca y estas bestias podrían resultar una molestia en nuestro desplazamiento hacia el sur. -Solo existe una persona que nos pude ayudar. _ Todos los presentes voltean y observan a la vieja mística de la tribu la cual ha fijado su mirada en Sejuani la reina. –_ Y usted lo sabe bien, él es el más indicado para estos casos._ **El Prisionero** **Prisión De La Garra Invernal** Una puerta cubierta con placas metálicas se abre y dos guardias entran a la celda, uno de ellos lleva un cubo con agua helada mientras el otro una antorcha para iluminar la habitación y observar al prisionero. Es un hombre joven con el cabello en punta; cuatro cadenas sujetan sus brazos y piernas y una quinta cadena conecta su cuello con las otras por lo que si intenta liberarse terminaría decapitado; un viejo trapo cubre sus ojos y presiona sus orejas. El bárbaro con el cubo se le acerca hasta que la voz del joven lo detiene. _– No es necesario eso. _– Pronuncia mientras gira su cabeza en dirección al bárbaro. – _Supongo que no es una visita conyugal._ La puerta se abre más dejando ingresar a Sejuani secundada de sus lugartenientes; los guardias le hacen una reverencia a su reina la cual camina por la habitación hasta llegar frente al hombre. -_Vaya… no pensé que vendrías a verme tan pronto… _- Dice el mientras levanta su cabeza. –_ Dime ¿A que debo el honor de tu visita a mis humildes aposentos?_ Sejuani guarda silencio un instante mientras lo observa detenidamente. _– Yo… necesito algo de ti. -Ya veo. _– Le contesta el mientras comienza a esbozar una sonrisa burlona. –_ Necesitas que te caliente la cama preciosa…_ Las cadenas se agitan en el instante en que el puño de Sejuani se hunde en el vientre del hombre, el sujeto se inclina hasta que la mano de Sejuani lo toma del cuello y coloca su rostro a centímetros de él. _-No estoy aquí para aguantar tus tonterías. _– Ruge la reina. _-Jeejejeje. –_ Se ríe un instante antes de responderle. – _No… claro que no… pero pierdes tu tiempo sea lo que sea… no pienso ayudarte en tu guerra y menos después de que me enceraste aquí. -Deberías estar agradecido. _– Le contesta ella. –_ A otros por mucho menos los he convertido en comida para Brizo. -A por favor te enojas por muy poco. -Poco llamas a provocar una avalancha e impedir que mi ejercito acabe con mis enemigos. -Hay cosas más importantes en este mundo que tu pequeño conflicto con los Avarossa, deberías hacer las paces con Ashe y ser amigas._ _“Pequeño conflicto, amigas.”_ – Las palabras del hombre desatan la ira de Sejuani. Las cadenas se estremecen una y otra vez al son de los golpes de Sejuani quien no para hasta que una hilera de sangre brota de un lado de la frente del hombre mientras los demás presentes observan todo en silencio. _-Estúpido._ – Pronuncia Sejuani mientras su saco de golpes cae de rodillas frente a ella, la reina da vuelta y se dirige hacia la puerta cuando la voz del hombre la detiene. _-Espera…_ - Sejuani voltea y observa que la tela que cubría los ojos de su prisionero se ha movido dejando que uno de sus ojos cafés observe el paquete que lleva uno de sus lugartenientes. _– ¿Eso es lo que creo que es?_ – El bárbaro voltea hacia su reina la cual lo autoriza a acercarse al prisionero y mostrarle lo que lleva. _-Velo tú mismo. _– Pronuncia el bárbaro mostrando el cadáver de la criatura. _-Oh si lo es… ¿Desde hace cuánto? _– Pregunta mientras levanta su mirada hacia el bárbaro. _-Muchos días, tal vez semanas. -Demasiado tiempo. _– Menciona para después centrar su mirada en Sejuani. –_ Y recién vienes a buscarme, sabes muy bien que de estas cosas yo me encargo._ Sejuani no le responde mientras la temperatura del ambiente desciende; las cadenas se llenan de escarcha mientras los ojos cafés del hombre se vuelven carmesí en el instante en que una pequeña ráfaga eléctrica parte sus cadenas y cae al suelo. _-Este es mi trabajo como guardián de este mundo. _– Atipaq Noxes se pone de pie para después caminar hacia Sejuani. – _Y tú lo sabes muy bien. -No te atrevas a cuestionarme. –_ Le responde Sejuani cuando de pronto una ráfaga de aire gélido ingresa en la habitación seguida del sonido de algunos pequeños pasos. _-Papa ya es hora de tu comí…da. _– Todos voltean y observan a la princesa Sherriza junto a su poro ingresar con una bandeja con comida y agua._ – He ¿Mama que pasa aquí? -Ah mi pequeña copo de nieve. _– Menciona Atipaq mientras toma un pedazo de carne asada y acaricia la cabeza de su hija. _-¿Qué te ha pasado papa? _– Pregunta la niña al ver la hilera de sangre que brota de un costado de su cabeza. _-Ah… nada son solo caricias de tu madre. _– Menciona Atipaq con la boca llena. _-Seguro has intentado escapar._ La reina camina hacia su pequeña hija quien la observa de reojo. –_ Como siempre haciendo lo que se te da tu gana. -Por supuesto._ – Responde ella sonriendo. _-Bueno no importa. _– Interrumpe Atipaq después de beber algo de agua. – _Ya no hay tiempo, ¿Dónde está mi ropa y mi Tux-imi? Tengo trabajo que hacer. -Ya sabes dónde están._ – Le contesta Sejuani. _-Claro en nuestros aposentos después de todo, todo lo mío es tuyo y viceversa. -No… _- Responde Sejuani. –_ Tú eres mío. -Papa vas a ir de cacería, yo también voy a ir._ – Interrumpe Sherriza. -_No, tú te quedas esta vez con tu madre. -Que aburrido. –_ Protesta la niña cruzando los brazos mientras frunce el ceño e infla sus cachetes. **Anivia** Lo que queda de una puerta se abre mientras una pequeña llamarada ilumina los interiores. Atipaq ingresa y observa que todo está desordenado así como un rastro de sangre en un rincón, mas no encuentra ningún cuerpo en la vivienda. El Ajkllasga regresa afuera mientras otros barbaros que lo acompañan inspeccionan el resto de las viviendas; este pequeño asentamiento sirve como punto de descanso en las épocas en que la Garra Invernal se moviliza hacia el sur obligados por el invierno, mas no hay un solo cadáver, solo algunas manchas de sangre. Atipaq camina un poco alejándose del poblado mientras la lugarteniente de su esposa le sigue. _-¿Encontraste algo Jurasangre? _– Le pregunta la bárbara de casi dos metros de altura y prima lejana de Sejuani. _– Te he hecho una pregunta. –_ Menciona al ver que Atipaq le ignora. _-Silencio… -_ Susurra Atipaq mientras se inclina y usa su magia para remover algo de la nieve y dejar ver una extraña mancha purpura. –_ Salvesis Ectonis._ – Pronuncia un encantamiento antiguo mientras el brillo de una runa emerge en la nieve mientras el viento juega con su bufanda. – _No están lejos. _– Pronuncia Atipaq mientras desvanece su hechizo y comienza a moverse. **Horas Después** Las nubes comienzan a amontonarse en el cielo bloqueando la luz del sol mientras una caravana de veinte guerreros sigue a Atipaq hasta que este se detiene y observa el cielo. _-¿Qué sucede? – _Menciona la lugarteniente después de desmontar de su Jabalí de guerra. –_ Nos has estado haciendo dar vueltas por este lugar Jurasangre. -Desenvainen sus armas. -¿Qué? -No hay necesidad de buscarlos, ellos ya vienen. -¿Qué estás diciendo? -El hechizo que invoque hace un momento no solo fue para localizarlos, sino también para atraerlos._ De pronto se escucha a lo lejos el chillar de una bestia que pone nerviosos a los Jabalís, la bárbara sujeta a su Cerdo peludo mientras Atipaq continúa caminando. –_ Y es por esto que prefiero hacer estas cosas solo. -¿Qué es eso? –_ Le pregunta a Atipaq. _-Criaturas del Vacío. -¿Qué…? -Manténgase atrás. _– Menciona Atipaq mientras ve a un grupo de decenas de criaturas del vacío emerger de la nieve de la montaña y precipitarse hacia ellos. Atipaq invoca sus poderes y se lanza directamente contra las bestias mientras el resto de barbaros se encargan de aquellas que no son alcanzadas por los poderes de Atipaq o que logran sobrevivir a estos. La lucha dura menos de cinco minutos cuando de pronto grandes ráfagas de viento comienzan a manifestarse. _-Jurasangre basta ¡Detenlo!_ – Grita la bárbara mientras es empujada por las fuertes ráfagas. _-No soy yo y ya dije que me llamaran Atipaq. _– Menciona Atipaq mientras parte por la mitad a una criatura del vacío e incinera a otra con una bola de fuego. –_ Retírense o la tormenta los matara. -La lugarteniente hace caso y ordena sonar la señal de retirada._ El sonido agudo del cuerno de un Elnuk resuena mientras los guerreros de la Garra Invernal suben a sus bestias y comienzan a alejarse dejando a Atipaq solo con las criaturas del vacío y con la tormenta que cada vez empeora más. _-Anivia. –_ Menciona Atipaq mientras observa el cielo. – _Ya basta._ – Pero no encuentra respuesta alguna. –_ Bien si no quieres detenerte te obligare._ Las espadas de Atipaq comienzan a emitir rayos mientras este se mueve a gran velocidad pulverizando a las criaturas del vacío hasta que se eleva al cielo y cae convertido en un gran rayo. Una gran explosión arrasa con todo mientras pone fin a la tormenta, entre tanto los guerreros de la garra invernal han logrado ponerse a salvo. –_ Un poco más y hubiéramos sido pulverizados. _– Menciona la bárbara. Atipaq observa el gran cráter que su ataque ha dejado en la nieve cuando de pronto una voz familiar se asoma a su costado. _-Vaya esa si fue una gran tormenta he… papa. -Si así es… he… ¿Qué haces tú aquí?_ – Voltea y observa a su hija montada en su poro transformado en una gran bestia. _-Vine a jugar. -Jugar, te dije que te quedaras con tu madre. _– Menciona Atipaq mas la niña lo ignora. _-He ¿Qué dices Jesse? Por allá hay más de esas criaturas, bien vamos antes de que papa acabe con todos._ _-Espera Sherriza. _– Atipaq intenta dar un paso pero se cae y ve que sus piernas han sido congeladas. – _Ahhh esa niña como siempre sacándome canas verdes. _– Destroza el hielo y se prepara para ir tras su hija cuando de pronto una estaca de hielo cae frente a él. _– Genial lo que faltaba._ Atipaq eleva su mirada y observa descender de entre las nubes a Anivia mientras algunas ráfagas de viento se hacen presentes. _-Hasta que al fin das la cara gallina de hielo. -Cuida tu lengua Ajkllasga o te la congelare por la eternidad. -Fuiste tú quien empezó, no necesitaba tus tormentas para terminar con las criaturas del vacío. -Yo soy el Freljord, estas son mis tierras y esas aberraciones contaminan las montañas con su peste. -Si… pero ese no es motivo suficiente para intentar sepultarnos con ellas. -Proteges a los Garras Invernal quienes no han parado de manchar las montañas de sangre. - Ya intente detenerlos pero es imposible, además matarlos no traerá paz a tus tierras y menos ahora que ellos están por volver. -Discutámoslo después aún quedan muchas de esas bestias. -Bien._ – Atipaq salta sobre Anivia. – _Pero tendrás que llevarme, mi hija ya se ha alejado mucho._ Anivia despliega sus alas y vuelas sobre las nubes mientras continúa discutiendo con Atipaq sobre la situación del Freljord y el conflicto entre los Avarossa y los Garra Invernal. _-Te dejas guiar por tu corazón. -Cuando tengas hijos lo entenderás._ – Responde Atipaq. Anivia desciende de las nubes y al hacerlo ve un sendero de criaturas del vacío congeladas y despedazadas._ – Por ahí._ – Le señala Atipaq en donde ve a su hija usar sus poderes contra las criaturas del vacío. Rayos gélidos y orbes que explotan en decenas de estacas de hielo que congelan y atraviesan a las criaturas del vacío son disparadas desde las manos de la niña que no para de reír cada vez que una de estas cae, mientras Jesse despedaza con sus garras a toda aquella criatura que se le acerque. _-¿Qué es eso?_ – Pregunta Anivia mientras planea en el aire y evita a un par de criaturas voladoras. _-¿Qué demonios?_ – Pronuncia Atipaq al ver de donde están saliendo las criaturas del vacío. –_ No hay ningún portal ni ninguna fisura del vacío, estas bestias han estado atrapadas en el hielo quien sabe cuánto tiempo._ Frente a Atipaq y Anivia un gran bloque de hielo en el cual hay cientos de criaturas del vacío atrapadas y que emergen debido a que el hielo se ha estado fragmentando. -_Ese es un bloque de hielo puro._ – Dice Anivia. _-Estas diciendo que esas cosas podrían haber estado aquí por milenios. -No lo sé, pero algo debe haber debilitado el hielo para que esas criaturas puedan salir._ Atipaq salta y cae convertido en un cometa antes que la horda de criaturas logre abrumar a su hija, decenas de criaturas sale volando por los aires mientras la niña detiene sus ataques. _-Ya vino papa, el juego se acabó Jesse. -Roarr. – _Ruge la criatura mientras deja a su pequeña ama montar en él para alejarse. Los ojos de Atipaq brillan con intensidad junto a sus espadas atrayendo la atención de las bestias del vacío, algunas se lanzan contra el Ajkllasga mientras otras caen presas de las estacas de hielo que lanza Anivia. _-Papa está perdiendo el control._ – Menciona la niña mientras observa todo desde la cima de una montaña. Grandes ráfagas de viento gélido crean una barrera impenetrable impidiendo que las criaturas puedan escapar mientras Atipaq avanza hacia el bloque de hielo puro. _– Bestias inmundas nada puede detenerme_. – Menciona Atipaq con la voz de Newen mientras la oscuridad comienza a brotar de él. Atipaq se mueve a gran velocidad hasta desaparecer y dejar en su lugar a varios clones elementales de él que explotan y parten el bloque de hielo liberando al resto de criaturas del vacío. _-Mira eso Jesse_. – Señala la niña al ver a una montaña precipitarse sobre las criaturas y encima de la avalancha se encuentra Atipaq. La gran avalancha despedaza a las criaturas y las sepulta mientras Atipaq se lanza contra lo que queda del bloque de hielo convertido en un dragón de fuego oscuro. La explosión despedaza al resto de criaturas cuyos cuerpos caen por todas partes. _-Aggg, creo que se me paso la mano._ – Pronuncia Atipaq al caer sobre la nieve. – _Es muy difícil desintegrar a estas cosas cuando estas cubiertas de hielo puro–_ Dice mientras sujeta un fragmente de hielo puro. _-Jajajajaja. –_ De pronto se oye la risa de Sherriza la reencarnación de Eluney. _-He Eluney ¿Dónde estás? -Por aquí jajajaja._ – Atipaq se acerca y ve a su hija sujetando a una pequeña criatura del vacío cuyo cuerpo está congelado con excepción de su cabeza. _-Papa mira no es graciosa._ – Dice la niña mientras acerca su cabeza a la criatura que intenta morderla pero esta lo esquiva con facilidad. – Puedo quedármela. _-No. _– Dice Atipaq de manera seria. – _Deshazte de ella y ven aquí. -Ju… -_ La niña se molesta y congela la cabeza de la criatura la cual termina explotando en decenas de cristales de hielo. _-Eso es._ – Menciona Atipaq mientras le sonríe y acaricia la cabeza, hasta que la sombra de Anivia se aparece detrás de ambos. El clima se calma mientras las nubes dan paso a los últimos rayos del sol entre tanto el Semi-dios se observa fijamente con el Ajkllasga. _-Tenemos una discusión que terminar. _– Pronuncia Anivia. _-Ya no hay nada que discutir, ninguno de los dos va a ceder, escucha Anivia esta guerra es inevitable morirán muchos barbaros, pero morirán más si tú y yo intervenimos. -Estas pidiendo que me aparte. -Si… si no lo hacemos aquello que amenaza estas tierras nos cogerá por sorpresa, tu y yo debemos trabajar juntos para proteger estas tierras, dejemos que los Avarossa y los Garra Invernal resuelvan su conflicto solos pues aquello que amenaza estas tierras ya ha comenzado a moverse y estas criaturas son solo el principio. -Lo pensare… -_ Contesta Anivia mientras alza su vuelo y se pierde entre las nubes. _-Volveremos a ver a las criaturas del vacío papa. -Tal vez. –_ Responde Atipaq mientras observa a los guerreros de la Garra Invernal acercarse. _-¿Qué paso? _– Pregunta la lugarteniente de Sejuani. _-Ya todo ha terminado._ – Responde Atipaq mientras invoca una bola de fuego y la lanza contra el cadáver de una bestia del vacío. –_ Y ya que están aquí, porque no limpian el lugar y se cercioran que estén bien muertos, vámonos Eluney._ Padre e hija dejan atrás a los barbaros mientras caminan y continúan con su charla. _-Papa ¿No vas a participar en la guerra? -No y tú tampoco lo harás. -Mama se enojara. -Ya estoy acostumbrado a sus rabietas. -Papa, puedo tener a Anivia de mascota. -No creo que quiera. -Y una hermanita. -Eso díselo a tu madre… -Bien…_ _“Así que ya empezaron a moverse Señores del Vacío”_ **Newen-Atipaq** **FIN** Y Nos Despedimos con esta canción muy navideña: https://www.youtube.com/watch?v=2jZGekrQuzM **Y Nos Vemos En La Grieta Del Invocador**
Compartir

Al parecer nadie se ha unido a la discusión todavía; ¡sé el primero en comentar!

Denunciar como:
Ofensivo Spam Acoso Foro incorrecto
cancelar