Relato del Freljord: LA LEYENDA DEL REY LOBO/ Parte XXIV

**Parte XXXIV** Sejuani permanecía aun en la margen derecha del río supervisando el embarque de los Mammuts en las barcazas que debían usarse para ayudar a las bestias a cruzar el Rhudan. Los gigantescos animales, no se veían animados para subir aquellas barcazas, parecían tener una opinión distinta a la de la matriarca y se negaban a seguir el plan de Sejuani. Entonces, ante la tesitura de aquellos acontecimientos, ordeno: ---- Cogan a dos hembras, las más dóciles y embarquelas. Uno de los adiestradores asintió y trajo a las dos hembras más mayores de la manada y empezaron a subirlas a la enorme embarcación. Estás dudaron y opusieron cierta resistencia, pero al final subieron a la enormes barcazas noxianas que la Garra Invernal había tomado en una de sus incursiones en Basilich. Los otros Mammuts, machos en su mayoría sacudieron el cuerpo y del mismo modo siguieron a las hembras. Y así, tras un par de horas bien trabajadas, Sejuani consiguió no solo una victoria absoluta, sino que consiguió que sus fuerzas al completo cruzaran el río Rhudan, ya tenía abierto el paso del noroeste Adriático y al noreste Adriático. Ahora solo tenia que dirigirse a los Alpes del Noroeste y abrirse camino hasta las tribus de la Garra Implacable, donde Vrynna y Thorva la esperaban para su ataque sorpresivo a la matriarca de la Garra Implacable. Sonrió. Todo estaba saliendo a la perfección. Todo. El último mammut que sería enviado al Noreste estaba embarcando cuando la caballería de Vrianna había regresado de su misión desde el sur. Sejuani no necesito ningún informé. En las cabezas de los que acompañaban a su jefa marcada se denotaba una expresión de victoria y decepción. Decepción por no haber arrasado al completo a las tribus Avarosana y jubilo por haber conseguido una victoria contra los Moretani y la Guardia de hielo. Aún así, Sejuani sabía que Vrianna había acatado su orden al pie de la letra. Se sintió tranquila. Las cosas estaban saliendo según lo planeado. Más allá, como a unos metros de distancia habían chamanes ursinos que estaban realizando sacrificios en agradecimiento. Quería detener eso, aquello le desagradaba, pero también sabía que sin los osunos aquella empresa no sería posible. ¿Se preguntó si su padre, Udyr estaría de acuerdo con todo aquello? Pero ya era tarde, solo desde la ruina podría poner en marcha su gran plan de unificar todo el Freljord. Una vez terminara con las tribus Avarosanas iría hacia los sectores comerciales y después, se dirigiría hacia la fortaleza de hielo, derrocando a la mismísima Reyna de Hielo. Lisandra. Poco a poco las piezas de su gran plan estaban tomando forma, como si de un gigantesco rompecabezas se tratara, todo iba encajando. Las tribus Avarosanas y sus aliados morirían, Ashe, su amiga de la infancia moriría. No le gustó esa idea, pero ya era tarde para rectificarse, solo le quedaba avanzar. Las tribus de los niños del hielo pertenecientes a la Guardia Helada tardarían mucho en entender el sentido de sus planes. Sonrió. Eso le daba tiempo. Le daba fuerzas. Le otorgaba mayor poder sobre sus enemigos. ----- "Masilla, dos días después de la partida de la Matriarca Sejuani" Thenglir se quedó mirando el páramo desolado con una expresión de asombro y sorpresa. Avanzaba a pie frente a sus valkir y comitivas. Sus exploradores como siempre le habían puesto de sobre avisó. Al final, Thenglir intuyo que había acertado en sus predicciones. Uno de sus exploradores empezó a narrar todo lo sucedido en aquella zona límite, la carnicería contra la Guardia Helada, la estrategia sorpresiva de la Matriarca Sejuani al engañar a la Guardia Helada y a los Moretani. Thenglir escucho todo con atención. Entonces otro explorador del Sur llegó para darle otros informes. ---- Mi matriarca. Thenglir le asintió. ---- Informá. ---- Una parte de la Garra Invernal se a dividido, ha habido una batalla con algunas tribus asociadas a la Guardia de Hielo. La matriarca de la Garra invernal a debido derrotarlos y luego a regresado al Noroeste. Los Moretani de la frontera con el Noroeste también fueron derrotados. El rostro de Thenglir reflejaba sorpresa y rabia, al final acertó que habían llegado tarde. Maldijo por lo bajo. Contuvo las palabras. Inspiró aire. Expiró. En momentos como esos le hubiera gustado tener a su madre, Gnauril, ella sabía qué hacer en momentos desesperados. Al final cerró los ojos reprimiendo su rabia y empezó a dar órdenes: ---- Elnuks rápido---, pidió enseguida,---- padre, ven Conmigo. Y una turma que venga también. Tú explorador---- dijo la matriarca con seriedad----, llévanos a ese lugar del río donde los Moretani y la Guardia de Hielo perecieron. Los Elnuks de guerra corrieron veloces, Thenglir y su padre al frente y el explorador al lado, detrás los insubres y algunas Valkir. En una hora alcanzaron una zona atestada de armas y pertrechos. Se veían rescoldos de hogueras, armas viejas abandonadas, lanzas rotas y nieve sangrienta por doquier. Thenglir desmonto de su montura y camino entre los cadáveres de aquel paramo silencioso. Un olor a muerto llegaba desde la márgen izquierda, una zona donde habían trincheras de hielo. La Matriarca asíntio. Harald miro de lado a lado la otra margen del río. ---- Han combatido justo aquí. El combate debe haberse vuelto en una carnicería. Hay señales de osunos. ¿Por todos los dioses? ¿Está mujer está provocando a la Guardia de Hielo? ¿A dónde quiere llegar? Thenglir no dijo nada, se quedó escuchando las palabras de su padre y trago saliva. ---- Al noreste, envío a parte de sus fuerzas al Noreste por qué necesita crear el caos y la confusión. El rastro de una parte de las fuerzas de Sejuani se dirigen al esté. Más al esté. ---- ¿Más al este?---- Harald no parecía estar muy convencido de las predicciones de su hija----. Eso no tiene sentido alguno. No tiene sentido. Primero envía a sus fuerzas al esté para que ataquen tribus asociadas a la Guardia de Hielo y a los Avarosanos, pero luego otra parte de esas fuerza se adentran en los Alpes. Al final termina confundiendonos a todos. No entiendo. No entiendo nada. Se hizo un silencio entre los presentes. El escenario del margen izquierdo al río era desolador y su terrible aspecto a campo de batalla y masacre era excecrable. Habían bandadas de buitres de hielo sobrevolando el cielo. Algunos incluso estaban tan gordos que no podían volar. Thenglir frunció el ceño y negó con la cabeza. ---- Si padre. Tiene sentido. Un sentido raro y extraño pero cada vez resulta más evidente. ---- Bien hija, explicate. Thenglir asintió con la cabeza, al tiempo que empezaba a explicar su interpretación de los movimientos de la Garra Invernal. ---- La matriarca Sejuani no quiere combatir hasta alcanzar tierra Avarosana. Quiere llevar la mayor parte de sus fuerzas intactas. Los que van con ella en el noroeste son solo jinetes y osunos. ---- ¿Como lo sabes?---- Inquirió Harald. Thenglir miro la nieve. ----Fijate en la nieve, en esas pisadas. Son de Mammuts. Esas criaturas se van al Esté y Sejuani se va al Noroeste. Si para rehuir el combate con nosotros asciendo los Alpes de Masilla, lo hace. Si al alejarse de estas costas se encuentra con tribus ostiles a su tránsito por sus territorios, la otra margen del río te ofrece la respuesta que le da a ese problema. Y si para evitar a cualquier fuerza que se acerque desde el Noroeste debe adentrarse a los Alpes, eso es lo que hace. Es una locura, porque el invierno se intensifica en esa estación, sobre todo en el Noroeste. Es una aventura arriesgada. Lo mas probable esque este conduciendo a sus fuerzas a un final seguro. Entre los Alpes, el frió inmisericorde y las tribus salvajes de esa región, es muy poco probable que consiga salir e allí. ---- Pero no imposible---- apunto Harald. Thenglir negó con la cabeza, resignada. ----- No, no imposible---- la matriarca meditó unos instantes en silencio hasta tomar una determinación----. Bien, bien, este es un juego complicado y tenemos varios frentes repartidos en esta guerra. Esto, padre, es lo que vamos a hacer. Cogió a su padre por el brazo y lo llevo junto al margen derecho del río y luego empezó a explicar a su padre la estrategia que iba a seguir. Las Valkir y los insubres ahí reunidos observaban tanto a Jefe de Guerra y Matriarca: Thenglir hablaba y Harald asentía lentamente con la cabeza.
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