Relato del Freljord: LA LEYENDA DEL REY LOBO/ Parte XX

Al día siguiente Harald se levantó de golpe. Había tenido una pesadilla o mejor dicho un sueño extraño junto a una pesadilla: al principio del sueño siempre había una batalla, luego en medio de la batalla llegaban los osunos, después saltaba a la imagen de su hija luchado en un lugar desconocido, era un bosque negro con ramas muertas; su hija, Thenglir estaba rodeada de varios jurasangres de la Garra Invernal, dos de ellos la intentan derribar, pero ella les supera en habilidad y los decapita. Sin embargo, otro le cae encima y luego otro. De pronto ve como otro miembro de la Garra Invernal hiere la pierna de su hija. Thenglir a caído al suelo, está sobre una rodilla sosteniéndose con el hacha de hielo apoyada sobre la nieve sangrienta, a su alrededor ya hacen varias de las Valkir muertas, otras simplemente están intentando salvar la vida, luego llegan los osunos, y todo parece perdido. Ve a la matriarca de la Garra Invernal acercarse a su hija. De pronto, Harald observa como la matriarca Sejuani le dice algo a su hija, algo que no logra escuchar, puesto que esta lejos, luego la matriarca de la Garra Invernal se da la vuelta para volver a su montura. Entonces ante su hija aparece un osuno, la criatura es enorme, tiene los brazos gruesos, los ojos del osunos brillan y su expresión es de odio puro y primigenio. El osuno levanta su enorme brazo, sus garras negro azabache su alzan sobre Thenglir; Harald grita, y mientras lo hace el espacio que lo rodea se distorsiona. Es ahí donde acaba el sueño. Su corazón late de un modo acelerado, su respiración es rápida, y poco a poco se va entrecortado. Traga saliva, el hecho de ver a su hija en ese estado hace que se estremezca, siente una sacudida en todo el cuerpo. ¿Acaso es miedo lo que siente? De pronto, comprueba que si, es miedo, pero no un miedo a morir, sino un miedo a perder todo lo que ama. Quiza el miedo a lo desconocido. --- Por el padre de todas las cosas.--- Murmura.--- ¿A qué a venido todo eso? --- Es la única pregunta que se puede hacer, luego se destapa, se quita de encima la piel de Elnuk y se sienta sobre su camastro, por un extraño momento siente dolor en todas las cicatrices que le rodean todo el cuerpo. Es como si una bestia invisible le estuviera pasando las garras por los brazos, la espalda y el pecho. Harald aprieta los dientes, cierras los ojos y luego se levanta por completó. Solo le queda 30 minutos para su lección de adiestramiento. Echa un resoplido, pensando en el sueño. --- ¿Por que me muestras estás visiones?--- Inquiere. "Por que es necesario". Parece decirle una voz femenina. Harald se percata del sonido, se levanta con agresividad y con unos reflejos bien agudizados. Observa la zona oscura de donde había procedido la voz, es una zona donde hay pieles de lobos y alguna cabeza de ciervo. Luego una mujer un poco más anciana que Gnauril aparece, los ojos de la muy anciana brillan, parece como si en aquellos ojos se sostuvieran con las estrellas. --- Harald, hijo Karlfen, hijo de Therin. Que la paz este contigo. Harald ya a tomado su hacha de hielo, pero algo en la expresión de la anciana de túnica negra le hace vacilar. Por un terrible momento, Harald se da cuenta que aquella mujer no se siente intimidada. Más bien, la anciana avanza hacia su dirección y lo único que hace Harald es preguntar: --- ¿Quien demonios eres? ¿Como has logrado entrar? --- Soy una mensajera, Harald. Solo estoy aqui para advertir, para aconsejar, hacia como aconseje a los tres reyes guerreros, en su tiempo. Nada más decir eso, Harald baja su hacha, la mención de los tres reyes guerreros le hace dudar. Sin embargo, no deja de mirar con atención a la anciana. --- ¿Tu me enviaste ese sueño? La anciana asintió --- Así es. --- ¿Porque? --- Es necesario. Harald frunce en ceño sin entender. --- Lo que viste, está cerca a consumarse. Sucederá. Pero solo tú puedes evitarlo. --- ¿Como? La anciana lo mira de manera penetrante. --- Haciéndome una promesa. Harald desconfía, pero, acto seguido accede. --- Hoy llegará un joven salvaje. Cuando esté presente ante ti acéptalo como pupilo. ¿Lo harás? Harald la miro con extrañeza. --- ¿Joven salvaje? --- Inquirió Harald, de pronto se percató de a qué se refería la anciana.--- Espera..... Estás hablando del joven que capturamos en los témpanos de hielo. La anciana asintió. --- Tenía pensado rechazarlo.--- Dijo Harald. La anciana negó con la cabeza. --- Prométeme que lo aceptaras. --- ¿Porque? --- Por en el futuro el salvara vuestra tribu. Os salvara de ser exterminados, esta tribu estara condenada si ese joven no cumple con su destino. Harald se quedó espetufacto, sin saber que decir. --- ¿Ese muchacho? --- Harald aguardo un momento antes de volver a preguntar:--- ¿Quién o qué es? La anciana ya se estaba dando la vuelta. Sin embargo, se detuvo y miro fijamente a Harald. --- El es la encarnación de aquel que recorre lo caminos. El señor del invierno y la ruina. El rey Lobo. El Berkut. La anciana que estaba mirando Harald por encima del hombro volvió a andar y se perdió en la oscuridad, dejando a Harald tremendamente sorprendido. --- Espera. Harald alarga la mano para intentar detener a la anciana. Sin embargo, la anciana se vuelve detener. --- ¿Si ese muchacho es el rey lobo? ¿Significa que los tres reyes guerreros de Ur....? La anciana lo mira con atención y lo único que logra decir es: --- Si Harald, ya están regresando. Por fin los herederos de la reina Serylda, de la poderosa Avorosa y la reina de hielo Lissandra conocerán el poderío de los tres reyes guerreros de Urthistan. Ya conoces a uno de ellos, tu deber ahora es volverlo en un guerrero. Forja al guerrero. Para que en el futuro no muy lejano pueda dirigirlos. Por un largo y tendido momento el jurasangre de Gnauril se quedó ahí, parado como una estatua, esta sorprendido, la verdad esque esta intrigado, esta apunto de preguntar mas cosas, pero la anciana ya sea desvanecido, le es muy difícil asimilar la verdad, con lo que parecía ser posible. "Los tres Reyes Guerreros" --- ¿El Rey Lobo?--- Inquirió. "Eso lo explica". Pensó Harald, recordando su confrontación en los témpanos de hielo."Eso lo explica todo". Nuevamente como en el principio sintió que el corazón le latía con fuerza, así que cerró los ojos volvió a sentarse en su camastro pensando en lo sucedido. Se llevó la mano derecha a la cara y se la paso con rapidez. Hecho un respaldo asimilando.la información: aquel joven salvaje era la encarnación del padre de todas las cosas. ¿Como era posible? Se sacudió la cabeza y cuando terminó de asimilar aquella información se levantó, solo para tomar su ultima decisión. ------------------ Se levanto justo a eso de las 5 de la mañana. Tenía una extraña pesadez en la cabeza por la lección del día anterior, pero aún así se incorporó, o ha decir verdad, solo incorporó medio cuerpo de la cama Lo primero que capto fue el aroma a sándalo, luego el aroma a carne junto con otras especias. Eyra estaba haciendo comida, quiza el desyuno de la mañana. Sin embargo, aquella mañana creyó captar el aroma de alguien mas, alguien familiar, alguien con quien ya se había enfrentado con anterioridad. Así que, aguzando el oído se concentro y escucho. Y entonces el primer sonido que escucho fue el de Eyra, su segunda madre. --- ¿Adiestramiento? ¿Y quien lo adiestrara?--- Pareció preguntar Eyra. --- Lo haría yo misma si pudiera, pero asuntos con la Garra Invernal exigen mi atención. --- ¿La Garra invernal esta atacando? No hubo respuesta, sin embargo Vulvain asumió que la mujer que estaba hablando con Eyra había respondido con un asentimiento. Entonces casi de improviso, reconoció el sonido de aquella voz. --- Thenglir.--- Dijo en voz baja, apretando los puños. De pronto impulsado por una reacción casi inhumana se levanto de su cama, Hellie quien estaba dormida a su lado se removió incomoda, pero a Vulvain no pareció importarle. --- Thenglir, ---volvió a repetir. Tomo el colmillo de su madre, la loba blanca y como si de un cuchillo se tratara y se dirigió a la puerta principal. Sus ojos se estaban tornando carmesí, la mención de la matriarca de los Garra Implacable hacia que todo sentido de cordialidad o fraternidad se le fueran de la mano, lo único que quería era meter aquel colmillo en el pecho de Thenglir mientras esta se sacudía de dolor. Sin embargo, de repente le llegaron las palabras de Gnauril y Eyra. Ambas le habían pedido que dejara de lado su furia asesina y su venganza personal. Tenía que mirar hacia adelante. Así que se detuvo, reflexivo. Apretó los dientes. Gruñó. Miro el colmillo de su madre, luego observo el mango que le había hecho hace unos días, luego volvió a gruñir y se guardo el colmillo - cuchillo en un pequeño guardamo que se había fabricado con piel de una Elnuk muerto hacia unos 3 dias. Adiestramiento. De eso estaban hablando. Luego escucho algo sobre conocer nuevas personas, sobre el combate con armas y algo de una batalla que se avecinaba. Eyra pareció contestar con una extraña compresión, sin embargo alego que era muy apresurado. A lo que Thenglir respondió con una risotada, y con una especie de palmada diciéndole a Eyra que ella también había luchado a temprana edad en su servicio en la Guardia helada y con los niños de hielo. Pero Eyra alego que eso era una vida pasada. Sin embargo, Thenglir contesto que llegaria un momento en el que Vulvain tendría que luchar en una posición desventajosa y que el uso de un hacha o espada podria ayudar mucho cuando llegara ese momento. --- ¿No lo se, meterlo a esta edad....? --- Te preocupas demasiado, Eyra. Calmate.--- Contesto Thenglir con una sonrisa socarrona.--- Hablas como si lo fueran a lastimar. Además, no seré yo quién lo adiestre. --- ¿Entonces quien? --- Lo hará mi padre. Tranquila Eyra, no pasará nada. Mi padre ha adiestrado a los mejores guerreros de la Garra Implacable y además a tenido contiendas contra los chamanes ursinos. Por lo cual.sabe a lo que enfrenta. --- No me convence, pero está bien, se cumplirá la voluntad de la matriarca. No puedo decirle que no, mi señora. Vulvain escucha la risa cordial de Thenglir y frunce el ceño sin comprender la alegría extraña de la matriarca. Luego se percata de que se están refieriendo a él. Traga saliva, siente un extraño cosquilleo en las manos. --- Bueno hoy a medio día vendrá mi madre para recogerlo. Sería mejor que se lo diga. El adiestramiento suele ser duro en los primeros dias, pero en un mes estará preparado. Eso significaba que.... La iban a separar de Eyra y de Hellie. Eso parecía una pésima noticia. Vulvain solo se limitó a gruñir. Lo volvería a separar de lo que amaba otra ves y justo cuando su relación con Hellie se estaba en plena redención, luego pensó que si no iba la tribu lo iba a ver como un cobarde. Eso en parte le hizo enfadar a un más, se dio la vuelta y con tranquilidad se sentó en la cama. Cuando Eyra entro, está se sorprendió de verlo despierto y de pronto se percató de que Vulvain había escuchado su conversación con Thenglir. --- Me iré de casa, ¿no es así? Eyra sonrió. --- No mi querido Vulvain, solo te irás por el lapso de 5 horas no es mucho tiempo y ya en la noche podremos seguir con las lecciones. Vulvain se relajó al oír aquello, pero a pesar de eso, sentía aquella extraña sensación de no querer separarse de aquellas dos mujeres que si bien al principio no habían significado nada para él, con el paso del tiempo y en el transcurso de aquellos dos meses y aquellas 2 semanas lo habían sido todo para él. Bueno, excepto Hellie, quien aún se mostraba algo distante, pero que en el transcurso de aquellas dos semanas había mostrado cierto afecto por Vulvain. Claro, Hellie era menor, y era muy difícil que una niña le tomara aprecio a la primera, pero en aquellos días Hellie había sido una parte importante de Vulvain. Si bien Eyra era una madre y una consejera él. Hellie era una amiga y una hermana. Ambos, si bien no lo habían mostrado abiertamente al principio, con el paso de los días y el tiempo habían empezado a mostrar un afecto de fraternidad inquebrantable. Salían a cazar juntos y en muchas ocasiones Vulvain le había enseñado a Hellie a camuflarse en el bosque y a captar el aroma de las cosas en el viento. Ambos habían aprendido el uno y del otro. En ese momento Vulvain supo que separarse de aquellas dos mujeres sería como separarse de su manada. Pero al final lo aceptó. --- Vamos Vulvain, no pongas esa cara. Además podrás aprender algo y enseñarme algunos trucos. Vulvain alzó el ceño derecho. --- Vale está bien, lo voy a intentar De repente Eyra se percató de que aquellos dos meses que habían transcurrido al lado de Vulvain no habían sido en vano. --- Ya no estás tartamudeando como en el principio. Eso me alegra. Vulvain no respondió, simplemente se limitó a sonreír. --- Y bueno almenos ya estás empezando a comer como se debe y no de manera alocada---. Agrego, recordando la ocasión en la que su hija se había hartado de la frecuente forma de comer de Vulvain. Recordaba bien aquel encuentro entre Vulvain y su hija, y reconocía que en esta ocasión Hellie había obrado bien y con paciencia. Sobre todo recordó aquellas primeras palabras: ----- ---Bien ya estoy harta". Había dicho su hija en aquella ocasión. Acto seguido recogió una cuchara de madera de la estantería y se lo entregó a Vulvain.--- "Ves esto, es una cuchara. Cu-cha-ra. ¿Comprendes? Vulvain se había quedado miradola como un espasmarote. Y luego intentó con mucho esfuerzo repetir la palabra cuchara. --- Cuff .... Cu...cuchara. Hellie se lo entregó. Acto seguido empezó a sentarse y con una mirada sería le ordenó que siguiera sus acciones. Eyra recordó que en aquella ocasión no intervino, solo se quedó mirando. Presenciado como su hija enseñaba a Vulvain a comer decentemente. --- Mírame. Vulvain la miro con desconcierto. Hellie introdujo la cuchara en la sopa y luego de unos segundos demasiado cortos la saco y se la llevó a la boca. De improviso el joven la miró con aberración, pero luego se tranquilizó al ver que la cuchara salía intacta de sus labios. --- Ahora inténtalo tu. Vulvain miro la cuchara y gruñó al verla. --- Mi... e... enemigo. --- Dijo Vulvain mirando la cuchara de madera. Soltó la cuchara y siguió con su proceso de beber con la lengua, pero Hellie no se lo permitió. Con una velocidad increíble le asestó un golpe en la cabeza. --- No, con la cuchara. Vulvain le gruñó, pero luego a regañadientes tomo la cuchara y la introdujo en la sopa. Hellie y Eyra lo observaban con atención. Al final todo termino de manera extraña, Vulvain había logrado sacar la cuchara de madera junto con una buena porción de la sopa, pero justo al instante de sacarla la sopa contenida en la cuchara se le desparramó poco a poco. Vulvain apretó los dientes y ambas mujeres presentes se echaron a reír. Aquella fue quizá la escena más graciosa que había transcurrido en aquella mañana. Eso hace 7 dias. ----------- Eyra simplemente sonrió al recordarlo, y recordaba las miles de veces que Vulvain se esforzaba por no quedar mal, sobre al ponerse la ropa; eso si que parecía ser un reto peor que la cuchara. Recordaba las primeras lecciones de escritura, anagrama y texto que le había enseñado. Era increíble, parecía que aquel muchacho tenia una voracidad por aprenderlo todo. --- ¿Eyra, pasa algo? Eyra salio de su sopor de recuerdos y sacudió la cabeza. --- No nada, Vulvain. Solo recordaba la ocasión en la que te costaba agarrar la cuchara, sobre todo comer con ella. Vulvain se volteo para mirar a Hellie con cierto aire de recriminación. Hizo una mueca de disgusto, pero luego sonrió con socarronería. --- Esa cuchara aun sigue siendo mi peor enemigo. Eyra se echo a reír con fuerza y Vulvain se limito a sonreír. ---Bueno, despierta a Hellie, vamos a comer. El joven asintió y con ese cuadro de escenas el ambiente, y el asunto de su adiestramiento con la tribu quedo sanjado. Vulvain no lo sabia, pero aquellos 8 últimos meses que transcurrirían, serian los últimos con Hellie y Eyra.
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