Relato del Freljord: LA LEYENDA DEL REY LOBO/ PARTE X

Celtic Music - Hail to the King
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Cuatro horas. Habían sido cuatro horas las que Thenglir había quedado inconsciente, y en el transcurso de esas horas, su madre la exmatriarca Gnauril había quedado a cargo de la comitiva que había regresado con el joven lobo de los tempanos de hielo. Gnauril estaba orgullosa, su hija había obrado con fuerza y sabiduría, por primera vez las cosas ya no parecían tan sombrías, el ambiente opresor que antaño cubría la aldea pareció desvanecerse, como si un espíritu de paz se hubiera apoderado de todo el lugar. Las gentes iban de aquí y allá, indiferentes de todo lo demás; claro, aún se hablaba de la pelea del día anterior o de la noche anterior, aquella lucha entre la matriarca y el joven salvaje se había divulgado en toda la tribu, algunos alegaban que la batalla era igualada, pero otros hablaban que se había hecho trampa, que la lucha debería repetirse y que se debía dar muerte al joven salvaje, pero, por supuesto nada de eso era decisión del pueblo, sino de la matriarca. ---------------------------- Gnauril había empezado a vendar el ojo hinchado de su hija, la anciana, había hecho un corte en la carnosidad hinchada y amoratada de Thenglir para permitir que la sangre negra y muerta saliera, y así permitiera que el resto de la sangre siguiera fluyendo, desde luego Thenglir estaba bajo los efectos de la raíz negra de un árbol que denominaban Brakenwalch, de dicha raíz se podía preparar una infusión que provocaba un sueño y un adormecimiento prolongado, el trabajo de Gnauril fue largo y exhaustivo, no solo se dedicó a los moretones, sino también a los huesos rotos; su hija tenía en total: Tres costillas rotas, una sutura en la espalda debido al derribamiento en la yurta y por último un buen moretón hinchado como un globo mal inflado. cuando Gnauril hubo terminado con el trabajó remojo un ropón viejo en agua helada y empezó a colocarlo cada cierto tiempo en el ojo amoratado de su hija. Luego, al cabo de unos minutos Thenglir despertó. Apretó los ojos mientras el aroma a sándalo le inundaba el sentido olfativo, trato de levantarse, pero sintió que los huesos,sobre todo el de las costillas le empezaron a doler. Presa de aquel dolor se agarró con firmeza las costillas y apretó los dientes. --- Será mejor que no te muevas--- le sugirió Gnauril con una sonrisa, como si todo aquello le divirtiera. --- Tuviste una batalla tremenda, y además..... Fue una buena pelea, la gente, sobre todo mis jurasangre se la pasaron hablando de eso. Thenglir la miró con un cierto aire de cordialidad,acto seguido sonrió. --- Fue una buena pelea. Es normal que hallan pensado en ello, pero--- Thenglir se detuvo para ver a su alrededor. ---¿Donde esta......? --- ¿El joven lobo? Thenglir asintió. Gnauril sonrió y lanzó una risita aguda seguida de una sonrisa. --- Después de la pelea, ordene a mis jurasangre que lo volvieran a introducir a la yurta donde antes habían peleado. Erickson y Utrik no estaban de acuerdo con que acojieramos al joven salvaje, pero puedo ser persuasiva cuando quiero. Lo dejamos ahi y encendimos una fogata, ordene que nadie entrará. ¿Dime hija? ¿Que es lo que harás? Thenglir se rasco la cabeza pensando y también por la picazón, luego sopesó sus convicciones, una ves más recordó las palabras de aquella vieja bruja: "Cuando el Rey lobo reclamé la hoja glacial, Jhalnar." Jhalnar..... Era el nombre de la espada que empuñaba el Rey lobo, El señor del invierno y la ruina, su madre le había contado sobre aquella espada. Forjada por un Dios herrero en una época anterior a Ornn, la poderosa Jhalnar había sido forjada de una estrella muerta, donde el aspecto olvidado le había vuelto a dar vida, se decía que la espada tenía consciencia propia, como si un dios primigenio aguardará su llamada para emitir el rugido que.... ---- Que despertara al señor del invierno y la ruina, el Rey lobo. Gnauril miro a su hija con extrañeza. Impresionada. Su hija había repetido una frase de uno de los relatos que ella solía contarle cuando Thenglir era niña, el relato de la Forja de Jhalnar, la hoja glacial. La espada del Rey Lobo. --- Después de que matará a la loba blanca, después de que el peso de su muerte me afectara, me encontré con una anciana, no era Freljordiana, tenía unos ojos oscuros como el cielo como cuando las tormentas son intensas, cuando..... Cuando me la encontré me dijo algo que me hizo cambiar de opinión sobre las leyendas que me contabas de niña: La leyenda de los tres Reyes Guerreros. Gnauril la miró, está ves con seriedad. --- Tres reyes guerreros, si. --- Dijo Gnauril frunciendo el ceño, como meditando para si misma. --- Recuerdas el recital de los tres. Thenglir asintió. --- Si, por supuesto que si: Tres reyes guerreros para tres pueblos guerreros. Uno dorado como el oro era, pues la esperanza de aquellos portaba. El segundo oscuro como el azabache era, pues la lanza y flama del adelu lo envolvía y el tercero era todo furia y nobleza, pues el invierno y la ruina lo engullía. Recitó Thenglir asintiendo. Entonces, de manera repentina su madre recitó la continuación de aquel recital: ---La cuarta una anciana negra era, como las sombras los seguía, pues el ardid de los misterios poseía. Su mirada como la de una madre era, sus ojos como un vació infinito eran, oscuros y negros como el espacio que sostenía las estrellas. Pues la portadora de los secretos era. Thenglir se quedó callada, esa última parte de la canción no la conocía, era curioso escucharlo de los labios de su madre. --- Nunca te cante esa parte; la razón era...Por qué yo tampoco creía que fuera real. Es curioso. Por qué fue la misma anciana la que instauró el matriarcado, sobre todo aquí en el Freljord. Ella fue la primera matriarca. ¿Pero? Thenglir frunció el ceño al tiempo que alagarga la mano izquierda para tomar la infusión que su madre le estaba pasando. Tomo un sorbo y luego miro a su madre con cierto aire de sospecha. --- ¿Pero?--- Inquirió Thenglir. Gnauril salió de su divagación y negó con la cabeza. ---Nada..... Nada en absoluto. Pero algo si te puedo revelar: Cuando la gran venerable, osea la anciana del recital instauró el matriarcado hubieron varios desacuerdos,los tres reyes guerreros no concebían que una mujer los dominasen, pero al final se sometieron a su mandato; se dice que los tres reyes guerreros hicieron un juramento con su sangre con una hoja glacial, se cortaron las palmas de sus manos, e hicieron un juramento sol y un juramento luna. Juraron que sin importar el tiempo o la distancia o los ardites del destino protegerían a la que era su única matriarca. Uhm....Supongo que de ahí surge el término Jurasangre, solo que con el paso de los milenios se a ido distorsionando y mal interpretando. Antes de los tiempos de Avarosa, Serylda y Lyssandra; una matriarca solo tenía permitido tener tres jurasangres, tres guerreros que a sus iguales llevarán el carácter y la voluntad de los tres. Pues ni eran pedantes, ni arrogantes, ni cretinos y lo más importante, no tenían que tener rivalidad entre ellos, los tres debían ser amigos, hermanos; sino de sangre, si de espíritu, esto servía para que hubiera un equilibrio. --- ¿Un equilibrio? Gnauril asintió. --- Un equilibrio entre los tres caracteres: FUERZA, PODER Y NOBLEZA. El Rey Lobo representaba la nobleza, el Rey Dios representaba el poder y el rey Umbrio la fuerza. Sin embargo la primera matriarca los veía de modo diferente. Ya no recuerdo muy bien esa musica, era un cántico que hablaba de los tres, sus ascensos y sus caídas. Y la mas dolorosa fue la caída del Rey Lobo.--- Gnuaril se esforzaba por recordar aquella canción pero o lograba recordar:--- ¡Vah! Supongo que la vejez me hace olvidar cosas. Hija, recuerda esto aunque olvides todo lo demás, es algo que me dijo tu abuela antes de morir y que fue una de las ultimas palabras del rey lobo antes de morir a manos de Serylda: " Serylda, todos les seres provenimos del reino espiritual y por ende estamos conectados a una fuerza creadora infinitamente en el universo, por ende esta muerte carnal no significa nada para mi; por que después de muchas vidas yo retornare y seré millones. yYo no moriré, tan solo me separas de este cuerpo." Por alguna razón, aquellas palabras calaron fuerte en Thenglir, como una predicción hacia el futuro. --- ¿Insinúas que.....? ¿El rey lobo profetizo su regreso? Gnauril frunció el ceño. --- No exactamente, creo que el rey lobo intento enseñarle a Serylda algo. Algo que ella no pudo captar en su momento hasta que fue demasiado tarde. Cuando el rey lobo se dejo matar Serylda se percato del error y el alcance que había cometido, quizá fue por eso que viajo hasta el monte... --- Targon.---- Dijo Thenglir. --- Exacto, pero esa es otra historia, hay muchos fragmentos que hablan del porque viajo al Monte Targon; unos dicen por poder, otros por que buscaba un poder que detuviera una amenaza que había destrozado su....... Gnuaril frunció el ceño intentando recordar aquella parte, pero no, no pudo recordar. Mientras Thenglir intentaba sopesar aquello, recordó que en las constelaciones había la imagen de un lobo abriendo las fauces, desde niña siempre se hacia la pregunta de por que esa estrella apuntaba hacia una montaña en especifico. --- ¿Madre, recuerdas que una ves me contaste la historia del Rey troll que había retado al dios de la casa del hogar? Gnauril asintió. --- ¿Y recuerdas la montaña donde había quedado encerrado con su tesoro? --- Así es, ¿a que quieres llegar hija? Thenglir inspiro y exhalo. ---La constelación del lobo apunta justo a esa montaña, ¿Porque? Gnauril abrió mucho los ojos, percatandose de ese detalle tan evidente. --- No lo se, pero.... Asumo que entre las riquezas de aquel rey rey había un artefacto muy poderoso en particular, algo que el antiguo rey troll guardaba con recelo, ya decía la canción: En un cofre algo vibraba. ¿Espada o lanza? nadie lo sabia. El rey troll empuñarla buscada, pero el arma no cedía. Frustrado el rey troll busco la forma, mas no lo logro. Finalmente el arma no cedió. Pues el guardamo de color carmesí brillaba. En un cofre el arma esperaba. La llegada de aquel que no podría reclamarla. Púes cerrada con el troll estaba. Tras una puerta de hierro aguardaba. Forjada por un Dios..... Gnuaril se detuvo sorprendida, percatándose de aquel vago y diminuto detalle, el arma, la constelación del lobo. --- ¡Por los antiguos dioses del Freljord!---- Exclamo la anciana sorprendida, percatándose de los detalles de aquella canción infantil.--- ¡Jhalnar! ¡La Hoja Glacial! ¡La espada del invierno! La anciana asintió al tiempo que Thenglir también lo hacia. --- Encerrada, esperando a que alguien la reclame. ¿Todavía me pregunto si...? ¿Es posible que ese rey troll este vivo? Es increíble que el Semidios Ornn no se halla dado cuenta de aquella arma, hubiera caído en buenas manos. Gnuaril negó con la cabeza. --- No. Recuerda la otra parte de la canción: Fuerte y poderosa era el arma. De una calidad invisible para humanos y semidioses. Solo un dios pudo forjarla. Pues dicho dios había sido rescatado por el rey de los lobos. ¿De que? Nadie lo sabia Así, el dios o aspecto forjo el arma. Del corazón de una estrella caída. Prendió su forja. El espacio y las estrellas brillaron. Ante el renacimiento de aquel que parecía muerto. Solo el heredero podía reclamarlo, pues ni semidios ni aspecto podía empuñarlo. La furia de una manada guardaba. La ira de millones. --- Si... Coincide mucho con el aspecto de la forja. --- ¡Targon! Gnauril asintió. --- ¿Como no me di cuenta de eso antes? --- Es curioso que halla estado en una música infantil, oculta, durante mucho tiempo. Thenglir volvió a beber su amarga infusión arrugando en ceño. --- Y aun así lo hemos descubierto, pero no cometeremos el error de ir en su busca. --- Y no lo pretendía.--- Dijo Thenglir. --- Que esta conversación quede entre las dos, ¿entiendes? Thenglir asintió, y con aquel asentimiento, el día transcurrió.
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