Relato del Freljord: LA LEYENDA DEL REY LOBO/ PARTE XIII

(Antes de que lo lean el episodio, les pido perdón por la demora en las historias de Igvar, de hecho la historia ya la tengo terminada, pero estaré subiéndola al terminar con la historia de Vulvain, Garra Implacable. Sentí en cierto punto de la historia de Igvar que tenia que terminar con la historia de Vulvain, pose que sera importante cuando se encuentre con Igvar, sobre todo por los 7 años que habrán de venir para los tres personajes que estoy desarrollando y después de acabar con las historias de Vulvain he Igvar, iniciare con la historia de Thorfinn que por cierto estoy pensando muy bien como desarrollarlo, pues la historia de este tercer personaje estará vinculada únicamente con Urthistan y sus misterios: dándonos revelaciones de que en Urthistan no existía la magia tal cual, pero si que existía la fuerza psiquica, aurica y la nominacion, que son tres poderes que iré desarrollando acorde vaya haciendo la historia. Aparte de eso la historia de Igvar, Martillo de Guerra sera una trilogía, donde estaré desarrollando un poco mas a los personajes y sobre todo a los tres principales hasta su deceso de la corona y su partida hacia el abismo de los lamentos, lugar donde: Vulvain, Igvar y Thorfinn descubrirán la ameneza del vació, que de hecho estará presente en la trilogia de Igvar y que tendrá cierta relevancia en los acontecimientos futuros, sobre todo con el tema de Zaun, pose que ahi tambien hay un vigilante encerrado. Y es ahí y justo ahí donde tomara relevancia la historia del rey Dios y el porque ese Vigilante o mejor conocido como el "dragón del vació" estará ahi encerrado. Y bueno, sin mas dilación no les doy mas spoilers. Un abrazo y a esos 11 o 13 que me siguen, los quiero un millón agradezco de ves en cuando sus criticas y abucheos, me ayudan a mejorar.) --------------------------------------- Aquella tarde, el viento siempre gélido y cambiante se había vuelto tranquilo. Era como si la presencia de aquel joven salvaje hubiera apaciguado una cercana tormenta de invierno. Los árboles, siempre meciéndose de izquierda a derecha ahora estaban... Quietos, todos y cada uno de ellos estaban tremendamente quietos. El bosque se había sumido en una tranquilidad absoluta, en un silencio un tanto extraño, para Eyra. _"El bosque esta demasiado..... Callado." _Pensó mientras miraba a su alrededor, atrás el joven lobo la miraba. El joven salvaje la seguía algo impaciente, empezó a gruñir, le incomodaba el abrigo de elnuk que su nueva captora le había proporcionado, le incomodaba las botas, le incomodaba todo. Por el, hubiera ido desnudo sin importarle el frió que acaecía, pero por ordenes expresas de Thenglir y la muy anciana Gnauril; Eyra estaba obligada a meter a aquel muchacho en el mundo humano, sin importar las consecuencias. Ese había sido el trato que había hecho con la matriarca y su madre. ¿Pero? ¿Como volver civilizado ha un joven que había vivido en una vida como salvaje? Aquello parecía un trabajo casi imposible. Casi... Sin embargo, otra duda atenazo su mente. ¿Como iba a enseñarle a escribir en runas y como demonios le iba a enseñar a leer? Era una misión casi imposible. Su primera opción era.... La verdad es que no sabia cual opción tomar. ¿había una siquiera? No sabia por donde empezar. Quizá si empezaba por lo mas básico.... Pero como hacerlo. lo básico era leer. Eso era, cuando llegase a casa quizá podría empezar con algunas cuantas escrituras básicas y palabras sencillas; ya se había percatado que aquel joven salvaje aprendía con rapidez, así que no le resultaría difícil enseñarlo lo mas básico, pero aun así la duda atenazaba su alma, no sabia como reaccionaria el joven lobo si no asimilaba algo. Luego como de algo repentino, el joven lobo se detuvo. Eyra se volteo y se percato que el muchacho se desviaba del camino, se dirigía hacia otra zona, guiado por un olor que ella no era capaz de captar. El joven lobo, curioso por aquel olor tan agradable que había aprendido a captar en su época como cazador con la manada corrio con una voracidad y un ansia de matar, comer. Podía percibir los latidos de una criatura cercana en el sector, así que corrió como una velocidad imparable, aquella era el hambre de sangre que el había aprendido en su estancia con los lobos gigantes; justo en ese momento aquel instinto volvió a activarse. Eyra con evidentes muestras de furia y preocupación lo persiguió y por un palmo de segundo estuvo apunto de perderle el rastro, pero lo alcanzo. Al final el joven salvaje termino en una yurta desconocida que debía pertenecerle a una pareja recién unida, alrededor de la yurta había una treintena de elnuks jóvenes, hembras en su mayoría. El joven lobo cerniéndose y escabullendose entre el ramaje se disponía a lanzarse sobre uno de los elnuks, embestirlo y devorarlo, pero antes de que lo hiciera Eyra lo detuvo. Poniéndose delante, confronto al joven salvaje. --- Ni se te ocurra.--- Dijo Eyra con un rostro que mostraba a todas luces su desacuerdo. El joven lobo le gruñó y luego intento formular una palabra que más que palabra parecía una forma de replicar. --- Aparg.... ta ...ta t... te. Mi... Mi..... Comida. Eyra no se aparto, ahí se mantuvo firme, parada frente al joven salvaje con su mirada seria. --- No.... Nos vamos al bosque, ahora. Ya te di de comer. El joven solo le respondió con un gruñido. ---Mi.... Mi .... Pr.... Pre.... Presa.... Co.... Comida. Eyra negó con la cabeza. --- Ya te di de comer en la maldita Yurta. No voy a permitir que te pases del exceso. ¿Créeme no te gustará verme furiosa? El joven lobo volvió a gruñir mirando a Eyra y al elnuk más cercano que se le disponía; la criatura bufó, rebuzno y miro al joven lobo con nerviosismo. Entonces en un acto instintivo, producto de muchas cacerías el joven salvaje se lanzó con rapidez hacia el elnuk más cercano con un aullido que eclipsó a un rugido poco humano. Eyra quien se encontraba más cerca se movió lo más rápido que pudo y cálculo sus siguiente movimientos. Cuando el joven salvaje salto, dejo una pequeña abertura abierta y la curandera uso ese pequeño y casi diminuto error para lanzarse a por él. Al final ambos: curandera y salvaje terminaron impactando en pleno lance, el uno contra el otro y cayendo al suelo, y con una rapidez, producto de una vida pasada en la guardia helada y en los niños del hielo, Eyra rodeo su mano derecha en el cuello del joven, acto seguido enroscó sus piernas casi en la altura de la cintura para inmovilizarlo. El joven lobo grito, chilló, regateó, pero sólo consiguió quedar en ridículo. --- Chilla todo lo que quieras..... No te voy a soltar hasta que me prometas que no me desobedecerás, ¿entiendes? El joven lobo solo se limitó a apretar los puños y los dientes. --- Te mataré--- Aquella palabra si que la dijo con claridad. Eyra solo sonrió. --- Estoy casi segura que si. Pero no mientras yo te tenga atrapado. Entonces casi de pronto y de improviso, los ojos del joven se empezaron a volverse rojos y lo único que dijo fue: --- N..... N....No.... Es Ju...Jus...Justo. Eyra se quedó helada, aunque sin entender el significado de aquellas palabras en su totalidad. Había cierto llanto y tristeza en aquellas palabras y Eyra debilitó su agarre. Ese momento de descuido, quizá de pena, le costo el control de la contienda. El joven lobo se volteó con rapidez y revolviéndose del agarre de la curandera la tomo del cuello y la arrastró hasta el pie de un árbol. Fue ahí también cuando Eyra se percató de que aquel joven salvaje había cambiado, sus ojos azules eran rojos como la sangre, sus mirada gélida y feroz. Aquella intensidad dejo helada a la curandera. Eyra quien casi nunca había sentido miedo en su vida. Empezó a sentir aquel extraño hundido en el estómago, seguido por una punzada en el pecho que se le clavaba más profundamente, tenía los ojos abiertos de par en par. _"¿Pero de dónde demonios sacaron a este muchacho?"_ De pronto se percató de que aquel joven tenía los dientes apretados, la mano que rodeaba su cuello se fue apretando poco a poco hasta volverse en una zarpa que se cerraba con mas reticencia. Eyra empezó a sentir que le faltaba aire e intento con todas sus fuerzas zafarse de aquel agarré, pero no logro nada, la mano del joven lobo se llenó de venas gruesas mientras la presión se hacia mas intensa. --- Ustedes.... as.... asesi...nos d...d....de fami...lía. Entonces la desesperación de Eyra se volvió en desconcierto cuando unas gotas de lágrimas empezaron a caer en su mejilla, aquellas eran las lágrimas del joven lobo, eran lágrimas de rabia, de dolor, de pérdida. La curandera de la tribu se quedó ahí, mirando atónita aquel gesto de tristeza. Luego en un movimiento brusco y apresurado el joven la soltó y corrió. Eyra le siguió con la mirada, y se percató de que se dirigía a lo más profundo del bosque. Está vez, la curandera no pudo seguirle el rastro y el joven lobo se perdió en la inmensidad del bosque.
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